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Colour of time von John K. Grande
 
Marion Albrecht's colours generate an earthy energy. Painterly and animated her artworks awaken a dream-like sequence of transitory and ephemeral narratives on life. As gestural expressionist textured paintings they embody a strong illusionistic and transformational pre­sence. It's a presence that exists in the human con­scious­ness. It`s an essence!
Figuration and colour merge or diverge, and always suggest a story. And these stories are like memories, so personal and symbolic.
These paintings are spiritual and process oriented as immediate in their effect as a song. Albrecht's paintings bring us to a point of consciousness and her visual dialogue embraces male and female archetypes simultaneously…
Sometimes we see enigmatic and gestural paradoxes in these paintings , the ghosts of other places, other times, and then suddenly they express something intimate an inner harmony and unity. Albrecht's paintings inhabit a cultural and archetypal space that draws on personal experience. These paintings are filled with dreams of the earth, and expectations of a relatedness to something larger than ourselves, perhaps ancient but equally familiar and understandable.
Albrecht's painting is a cry for respect for the integrity and cultural survival of all the peoples of this earth. These expressionistic paintings, each so different, represent micro-stages in a growing body of work Albrecht is developing that is not tied to historical or post-historical tautologies or the grammar of contemporary fashion...
John K. Grande

Colour of Time, 70x100cm, acrylics on canvas, 2016

 

OTRA REALIDAD DEL PAISAJE EN LAS MANOS DE MARION ALBRECHT

En la obra de Marion Albrecht, desde hace años observamos un compromiso con las realidades que la envuelven y con la naturaleza, es una artista sensible a los sucesos del mundo. En esta serie es intérprete del arte ambiental que ella ha iniciado en muchas de sus obras anteriores sobre la ecología y el medio ambiente, en conceptos y en un conjunto de experiencias plásticas, planteadas en un lenguaje vital y claro con el que ella se expresa.
En este conjunto de obras, Marion utiliza una serie de simbologías peculiares que se adaptan a formas figurativas - abstractas que emplea: rostros y cuerpos femeninos transformados en árboles que claman libertad, silencio y paz, actos en los que deben protegerse y conservase. Eso es lo que siento en cada obra, estas imágenes expresan mucho de sus adecuadas inquietudes y visiones personales. Es difícil hacer un enfoque sobre la temática de la naturaleza, especialmente cuando se quiere denunciar, plantear o solucionar los desastres que ahora sufre el ecosistema. Los paisajes siempre han servido para la recreación de la belleza que fascina la naturaleza, es decir, el paisaje como género; pero esto ha pasado a la historia, ahora la visión es distinta, son otras realidades. Ahora se observan la contaminación, la explotación inmisericorde de suelos, los nuevos fenómenos de geodinámica, explotación minera, falta de agua, etc. Todo esto se va convirtiendo en formas simbólicas en la obra nueva de Marion, para plantear soluciones y crear conciencia colectiva sobre estos problemas.
Marion pinta destellando su imaginario, desplaza las formas plásticas construyendo -con capas de películas de color que prepara previamente- y encontrando los encajes precisos de las formas como si fueran follajes que se ubican en sus lienzos. Esta serie está compuesta por frases dedicadas a la naturaleza, como si los árboles hablaran y los rostros dijeran lo mismo, porque ella es fiel a sí misma con implacables ganas de expresarse.
Me gusta la libertad creativa de Marion, no está atada a ningún estereotipo ni estilo, deja que su mano y mente creadora se desplacen por el lienzo, y en el camino va dejando limpias las pinceladas y el color. Es su propia poesía que se transforma en el lenguaje de los árboles, que claman, que piden paz y protección; pinta las cortezas y las ramas como si fueran el dolor de ellas junto a algún rostro entremezclado con el tronco, pájaros que están atados a los árboles porque son guarida o propiedad de ellos bajo una luna lejana. Son formas de color incomparables que envuelven al tema central. Cuando ha llegado a lo que quiere expresar, ahí se queda, ya no ingresa ningún otro elemento, se ha terminado el poema y la obra pictórica.
Esta colección nos acerca a estos “paisajes” de la naturaleza, o mejor dicho a otra realidad del paisaje, manejado con el rigor de una pintora que experimenta siempre nuevos lenguajes y temas, como en este caso. Que se involucra para transmitir la importancia y la urgencia de mantener limpio nuestro patrimonio natural, porque la naturaleza seguirá siendo un tema reclamante e iluminación de los artistas.
MARION ALBRECHT: Muy bien por tu compromiso y la acción de apoyar la defensa de la naturaleza, pocos lo hacen, y esta responsabilidad es valorable en una persona como tú que mantienes el debate cultural.

Manuel Gibaja, Cusco,Peru